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Consideraciones Asistenciales y preventivas


CONSIDERACIONES ASISTENCIALES Y PREVENTIVAS


Coincidiendo con la legalización del juego en numerosos países, la Ludopatía ha experimentado un considerable aumento y se está empezando a reconocer como un problema de salud pública de crecientes dimensiones. Las autoridades sanitarias comienzan a interesarse por esta problemática que hasta ahora había quedado fuera de su ámbito de intervención y se está realizando un esfuerzo por conocer su incidencia real en la población general y en subgrupos específicos de población (mujeres, adolescentes y minorías étnicas), así como por identificar los factores que contribuyen a su desarrollo.

La disponibilidad de los juegos de azar y el acceso a ellos por parte de toda la población son algunos de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de este trastorno.

Los juegos con un intervalo menor entre la apuesta y el premio son los que tienen mayor capacidad adictiva. En este sentido, destacan las llamadas “máquinas tragaperras”, que constituyen el principal problema en países como España, donde su distribución es amplia y de fácil acceso a la población, (ubicación en lugares públicos, como bares, cafeterías…). En frecuencia le siguen, en nuestro país, los jugadores de bingos y los de casinos, en los que cabe destacar que según la legislación vigente existe un sistema de control de entrada (mayores de 18 años, con del DNI), que permite la autoprohibición y  por lo tanto favorece la posibilidad de que el sujeto que no sea capaz de controlar al juego en estos ámbitos pueda al menos, si lo desea, solicitar que le sea denegada la entrada a ellos.

A la vista de los datos disponibles en la actualidad, parece evidente la necesidad de realizar campañas de prevención  por parte de las autoridades competentes, dirigidas a la población en general, y con un esfuerzo adicional en aquellos grupos que presentan una mayor vulnerabilidad para el desarrollo del trastorno. Por otra parte, en el diseño de las campañas de prevención han que tener en cuenta lo siguiente:

1. Prevenir el desarrollo del trastorno en las personas no afectadas.

• Informar sobre la naturaleza del trastorno, sus consecuencias y los factores de riesgo para su desarrollo.
• Intervenciones especialmente dirigidas a los más jóvenes, en las que los centros educativos y la actitud de los padres y madres ante el juego cobrarían un papel relevante.
• Campañas específicas en otros grupos de riesgo (mujeres, jubilados, minorías étnicas).


2. Identificar de forma precoz a los jugadores que presentan una conducta de juego problemática, para instaurar medidas preventivas específicas.

3. Crear un clima propicio para el reconocimiento de los jugadores patológicos existentes por parte de las personas más cercanas de su entorno con el objetivo de  favorecer la recepción de tratamiento especializado lo antes posible.

Ahora bien, en el marco de la prevención se está obviando un aspecto de enorme trascendencia que podría por sí solo reducir de forma significativa la prevalencia de la ludopatía en nuestro país. Nos referimos a la necesidad de introducir modificaciones en la legislación sobre el juego para limitar dentro de lo posible la expansión de la enfermedad. Algunas medidas de orden legal se han tomado ya, como suprimir el sonido musical de las máquinas que actuaba como reclamo, poner carteles que previenen sobre la capacidad adictiva en algunas comunidades autónomas y organizar un sistema para autoprohibirse la entrada en los bingos y casinos, pero es evidente que resultan insuficientes para prevenir el desarrollo del trastorno y facilitar la recuperación de los ya afectados.


En este sentido se han promulgado algunas iniciativas por parte de asociaciones de jugadores y sus familiares para solicitar cambios en la ley que limite p.ej., el acceso, hoy por hoy incontrolado a los juegos de azar con mayor capacidad adictiva, las máquinas tragaperras, con algunas propuestas que van desde su instalación exclusiva en salas de juego, con un control de entrada similar al existente en bingos y casinos, hasta otras más originales como la obligatoriedad de utilizar una clave personal o una tarjeta especial para jugar en las máquinas, y que fuera factible que el sujeto pudiera solicitar que se le negara el acceso a jugar de forma similar a lo que en la actualidad está disponible en bingos y casinos, (algo similar a lo que se ha realizado con las máquinas expendedoras de tabaco en los bares).

 

 
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